Celiaquía

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La enfermedad celíaca se caracteriza por una inflamación de la mucosa (revestimiento interno) del intestino delgado como consecuencia de una intolerancia inmunológica y permanente al gluten contenidos en el trigo, avena, cebada y centeno (TACC).
La enfermedad celíaca es cada vez más frecuente, afectando en promedio entre el 1 y el 2 % de la población. 

Se puede presentar tanto en niños como adultos de todas las edades, con una frecuencia mayor en mujeres sobre hombres.

Esta enfermedad digestiva causa lesiones en el intestino delgado y provoca que se altere la absorción de las vitaminas, minerales y demás nutrientes que contienen los alimentos.

 

Algunos de los síntomas son: Estreñimiento, diarrea, astenia (desgano), osteoporosis, anemia, aborto, infertilidad, pérdida de peso, colon irritable o no presentar ningún síntoma (se la diagnostica durante un chequeo o “screening” familiar).

 

Conflicto emocional

En términos generales, decimos que estamos ante una “alergia al gluten”. Para cualquier tipo de alergia existe un impacto emocional, durante el mismo, se registrará toda la escena que la rodea, para luego anclarse en la memoria: “se graba el programa,” el cual se activará cuando se presente una situación o conflicto emocional, que se parezca a la inicial.

Las alergias también tienen un alto contenido simbólico, en este caso: el gluten se relaciona con el pan, arquetipo del padre ya que, desde los inicios de la evolución, el padre era el que traía el alimento a casa.

 

“Los alérgicos al gluten tienen un conflicto relacionado con el padre, específicamente con un mal ambiente familiar creado o propiciado por el padre”. Puede tratarse, por ejemplo, de un padre ausente (real o simbólico). Hay que tener en cuenta que la “cabeza del clan” puede ser una mujer y, por lo tanto, desempeñaría la función paterna. En ese caso el conflicto es el mismo y será con ella. 

Si el síntoma o el diagnóstico es en la infancia, recordar que el niño/niña expresa la emoción que es vivida por la madre, por esa fusión emocional e identificación que hay con ella en los primeros años de vida, por lo tanto, el conflicto al que hacemos referencia es vivido por ella, pero expresado en sus hijos, a través del síntoma.

 

“Dado que es una patología que condiciona a una restricción alimentaria de por vida, sin duda, ir al encuentro de esa emoción oculta, del programa familiar que se vive, nos brindará  la oportunidad  de ver con claridad, aquellas creencias y patrones familiares que nos limitan”