Estamos programados

Cuando hablamos de programas, nos referimos a toda aquella información que condicionaron ciertas emociones, creencias y pensamientos; que hemos recibido de nuestros ancestros, en su gran mayoría inconsciente y que pasará de generación en generación.

 

¿De qué tipo de información hablamos?

Pues hablamos de todas aquellas circunstancias que generaron un estrés emocional en la familia: hambruna, abandono, deseos no realizados, los silencios, muertes o enfermedades dolorosas, abortos, hijos o matrimonios no deseados...entre muchos. También recibiremos desde ya, aquello que fue gratificante y fuente de felicidad.

 

Todo lo vivido por nuestros antecesores y que no tuvo solución o quedó pendiente, pasará a la siguiente generación, para que alguien lo resuelva y le encuentre salida, con el objetivo de lograr el equilibrio del clan: “Todo en el universo, siempre tiende al equilibrio”… es la ley de la evolución.

 

Nuestra información es en un 97% inconsciente y solo el 3 % restante, es consciente.  Es ahí, cuando decimos que todo aquello que vivimos, lo que pensamos, sentimos, creemos y decidimos no es casualidad y que tiene un potente motor impulsor, nuestra “información inconsciente transgeneracional”.

 

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Por ejemplo:

  • Las vocaciones: médico, enfermera, kinesiólogo (y todo lo relacionado a la salud), pueden hablar de un pasado en donde fue necesaria la atención en salud y no se tuvo. Contadores, cuando hubo perdidas económicas, por falta de control. Abogados, si algún antecesor fue estafado y nadie lo pudo defender. Las artes, como forma de reivindicar lo espiritual, la creatividad, los talentos que no pudieron expresarse … y así infinidades de ejemplos
  • La maternidad deseada o no, buscada pero no concretada.
  • Querer o no, estar en pareja.
  • Ser próspero o vivir en la pobreza… etc. etc.

…Todo es parte de este inconsciente familiar o cultural, conque nos hemos moldeado.

 

Hasta aquí, dijimos que es parte de la evolución necesaria y natural que busca un equilibrio.

¿Pero qué pasa si esto me limita, o me hace sufrir?

Es allí, donde tomar conciencia de ello, me permite ser protagonista de ese LIBRE ALBEDRÍO, QUE TAMBIÉN TENEMOS.

Esa información nos puede estar condicionando y revisarla, para actualizarla, nos permitirá mirar la situación de otra manera o darle la salida que otros no pudieron o nos legaron, para resolver.

Para entender esto, tendremos que pasar por la misma experiencia o parecida, pero con la misma connotación emocional que generó el conflicto arriba, en mi familia, para darnos cuenta y volver a mirar ese “código de barra heredado”, pero obsoleto ya…

Lo que vivieron otros, nos pudo haber dirigido inconscientemente hasta aquí, pero “no condenado sin escapatoria”. No somos víctimas de esa herencia. Tenemos la oportunidad de reescribir el argumento de nuestras vidas sino, no tendría sentido repetir las experiencias.

 

Conocer, comprender y soltar, entendiendo que ese programa tuvo su sentido en ese momento familiar, pero ahora, está desactualizado y sin argumento para continuarlo. Para eso, tomamos conciencia.