Fibromialgia

Fibromialgia significa dolor en los músculos y en el tejido fibroso (ligamentos y tendones).

 

La fibromialgia se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado y sensación dolorosa a la presión en unos puntos específicos (puntos dolorosos). Éste dolor se parece, al originado en las articulaciones, pero no es una enfermedad articular.

La fibromialgia es frecuente, la padece entre el 2% al 6% de la población, sobre todo mujeres. La persona que busca la ayuda del médico suele decir “me duele todo” y se suele acompañar también de fatiga, rigidez generalizada, insomnio, ansiedad o depresión.

Desde el punto de vista médico, no se conoce la causa de ésta alteración.

 

Conflicto biológico

 

Para entender a qué conflicto obedece la fibromialgia, tenemos que recordar que la función del sistema musculoesquelético es la del “desplazamiento, todo lo que implica movimiento y lo que consigo con ello, para mí mismo y para los demás”. 

 

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La fibromialgia tiene implícito el conflicto de desvalorización por “no poder moverse o correr, sentirse paralizado, estar atrapado, no poder retener o impedir”, con todas sus variantes, junto a un clima intenso de desvalorización, experimentado como un “gran dolor moral”.

 

Suelen ser personas que viven para el cuidado de los demás, y se olvidan de sus propias necesidades, y al no poder obtener los resultados deseados, se desvalorizan aún más y todo se convierte en un círculo vicioso en donde los síntomas se perpetúan.

 

En muchas ocasiones he podido observar mujeres, que se encargan de cuidar a sus padres, hijos y marido a la vez, “nada es suficiente, lo cargan todo”. Son el eje familiar y todos dependen de ella, y en ese rol, se encuentran solas y sin apoyo o consideración, parece que “nadie las ve”. Como en todo, siempre hay un referente de quien se ha aprendido e incorporado esa forma de vincularse y ese suele ser, su propia madre, quien también, había cumplido ese mismo rol. 

 

“Poder tomar consciencia de estos programas y creencias, permite la reinscripción de una nueva forma de vincularse con sus seres queridos. Ser conciente de su propio reconocimiento y valía, sin tener que inmolarse en el proceso”.